CENTRO de PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA
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Hipnosis Clínica

 

¿Sabía el lector que con unas mínimas y simples instrucciones podría usted mismo autohipnotizarse?

 

¿Se imagina el lector que le tuvieran que extraer una pieza dental sin anestesia? Impensable, ¿verdad?  Con hipnosis es posible.

 

 Aunque hypnos proviene del griego y significa sueño, la hipnosis no tiene nada que ver con ese estado fisiológico.

 

Es una técnica empleada desde el antiguo Egipto, en el que, parece ser, se usaba para realizar cesáreas y trepanaciones en el cerebro.

 

Aunque comienza a tener un marco clínico a principios del siglo XVIII, desarrollándose plenamente a lo largo del XIX y, sobre todo, durante el pasado siglo XX.

 

Podríamos definir la hipnosis clínica como un procedimiento interactivo entre un especialista y otra persona a la que se le sugiere que experimente cambios en sus sensaciones, percepciones, pensamientos, emociones o conducta dirigidos a alcanzar un objetivo terapéutico.

 

A pesar de que a mediados del siglo XX esta técnica comenzó a tener un gran auge al ser investigada en prestigiosas universidades del mundo, hoy en día sigue siendo una gran desconocida para la mayoría del público.

 

Este desconocimiento generalizado, junto a la aparición de la hipnosis en películas o en espectáculos de TV y discotecas han provocado la distorsión sobre la realidad de esta técnica y la creación a su alrededor de mitos, falsedades y leyendas urbanas.

 

 Antes de aplicarla en cualquier tratamiento es importante explicarle al paciente en qué consiste exactamente y desmontar las creencias infundadas que la persona pudiera tener al respecto.

Por ejemplo:

 

 

  • La hipnosis no es un estado de sueño; ni se trata de ningún tipo de trance en el que la persona, su mente o su alma pudiera quedarse vagando para siempre en ese estado. Nada más alejado de la realidad.

 

  • La hipnosis está distanciada de la magia o de poderes sobrenaturales. De hecho, esta técnica y su uso terapéutico está avalada por numerosas investigaciones científicas de carácter médico y psicológico.

 

  • Parafraseando los prospectos de los medicamentos, la hipnosis no tiene efectos secundarios. No puede perjudicar nuestra salud ni provocar daños psíquicos. Todo lo contrario, la persona podrá sentirse relajada, activada, segura de sí misma, etc.,  podrá percibir diferentes sensaciones agradables y saludables, según el objetivo terapéutico que nos marquemos.

 

  • Un último mito, y quizás el que más daño hace, es creer que las personas hipnotizadas pierden el control de sí mismas, que quedan a merced del hipnotizador, por lo que le podrían forzar a cometer un delito o a realizar actos en contra de su voluntad.    

Rotundamente falso.

En cuanto que a una persona hipnotizada se le propusiese algo que fuese en contra de su moral, de sus creencias o valores saldría de manera inmediata del proceso hipnótico.

 

Las personas que en los espectáculos realizan comportamientos simpáticos o incluso ridículos lo hacen porque ellos quieren ser partícipes del propio espectáculo y tener, digamos, su minuto de gloria.

 

  

Una pregunta que el lector puede estar haciéndose, ¿cualquier persona puede ser hipnotizada?

Inicialmente sí, incluidos los niños.

De todas formas, nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad, sólo si realmente lo desea.

 

Lo ideal es que el psicólogo o el médico, que se haya formado en esta técnica, le administre previamente una Escala de Sugestionabilidad.

Se trata de unas pruebas iniciales para comprobar su nivel, su capacidad de aceptar sugestiones.

En función de los resultados obtenidos en esa escala se sabe si es factible o no poder hipnotizar a una persona, si bien hay personas con mayor facilidad que otras para lograrlo.

 

Tan sólo no se debe intentar hipnotizar a personas con trastornos psicóticos o que sufran de epilepsia.

  

Podemos decir que hay dos tipos de hipnosis:

 

-       La heterohipnosis: en la que el hipnotizador induce y dirige a la persona para conseguir lograr la hipnosis, y una vez hipnotizada, trabajar con ella los fines terapéuticos deseados.

Para ello, suele usarse un contexto tranquilo; la persona suele estar sentada cómodamente o tumbada.

En la heterohipnosis, la apariencia es que el sujeto está dormido, aunque en realidad sólo está muy relajado.

 

-       Y el otro tipo es la autohipnosis: En esta modalidad se le enseña a la persona a que sea ella misma quien entre en hipnosis.

En este caso, la persona puede estar sentada, de pie, y con los ojos abiertos. Además, a pesar de estar hipnotizada, puede seguir haciendo sus tareas habituales como trabajar, charlar con los amigos o practicar un deporte o una competición.

 

  

¿Pero qué utilidad podemos darle a la hipnosis clínica?  Su aplicación en el campo terapéutico es amplia.

 

Así, a nivel médico, se emplea para reducir o eliminar efectos fisiológicos como náuseas, mareos, picores… También es destinada para lograr obtener un efecto analgésico o anestésico, y así poder disminuir o eliminar el dolor.

  

En el ámbito psicológico su uso es aún más extendido, pero siempre de manera coadyuvante, es decir, acompañando a otras técnicas psicológicas. Por sí sola, y esto quiero recalcarlo y dejarlo muy claro,  la hipnosis no cura o solucionada nada.

Quien le diga lo contrario miente.

  

Son numerosos los problemas o patologías en la que podemos aplicarla,  como en trastornos de ansiedad y depresión, en fobias, inseguridad, miedo a hablar en público, tabaquismo, obesidad, tartamudez, etc.

 

Aunque la heterohipnosis es útil, el fin último es lograr adquirir la autohipnosis, de modo que sea la propia persona la que aprenda a lograr hipnotizarse para darse las sugestiones necesarias a través de las cuales logre afrontar con mayor seguridad y confianza las situaciones comprometidas o le ayude a superar los problemas que tenga.

 

Eso sí, es fundamental elegir a un profesional de la salud o a un psicólogo realmente especializado y preparado en Hipnosis clínica, puesto que hay personas que se hacen llamar hipnoterapeutas, sin formación adecuada.

 

Por tanto, le aconsejamos que desconfíe de quien le hable de la hipnosis como una terapia,  le proponga la posibilidad de resolver sus problemas usando sólo esta técnica    o le hable de sanación a través de la hipnosis.

 

Recele también de aquellas personas que ostentan diplomas o títulos de hipnosis que no estén certificados por universidades, ya sean españolas o de otras nacionalidades. 

 

Para finalizar, ¿es recomendable la hipnosis clínica?

 

Sí, es francamente útil combinada con otras técnicas, pero siempre llevada a cabo por un profesional especializado.

 

Si tiene oportunidad le recomendamos que experimente el efecto de estar hipnotizado, sólo por el hecho de vivenciar la profunda relajación y las sensaciones agradables que sentirá  le merecerá la pena.