CENTRO de PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA
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Trastorno de Ansiedad

 

"En los momentos de ansiedad, no tratéis de razonar, pues vuestro razonamiento se volverá contra vosotros mismos”.

 

Alain. Filósofo y ensayista francés.

 

 

Podríamos decir que el estrés sería la respuesta que da el organismo ante un conjunto de demandas ambientales. Si el organismo es capaz de enfrentarse a ellas y dar una respuesta adecuada decimos que es un estrés positivo o eustrés.

En cambio, si nuestro organismo es impotente por las altas exigencias, se da el estrés negativo o distrés.

 

Cuando las demandas de nuestro entorno son excesivas y nuestro cuerpo y nuestra mente se ven desbordados, manteniéndose en el tiempo ese estrés negativo se producen respuestas variadas, como la ansiedad.

 

Desde el principio de la raza humana, la ansiedad ha tenido una función muy importante relacionada con la supervivencia.

Así, ante una situación de alerta, el organismo pone a funcionar diferentes sistemas de nuestro cuerpo.

De modo que esas reacciones provocadas en dichos sistemas nos ayudan a resolver peligros o situaciones puntuales de la vida cotidiana.

 

Sin embargo, en las sociedades avanzadas modernas, esta característica innata del hombre se ha desarrollado de forma patológica y conforma, en algunos casos, cuadros sintomáticos que constituyen el denominado trastorno de ansiedad.

 

  

PREVALENCIA

 

En la actualidad se estima que un 20% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo.

 

Se cree que una, de cada cinco personas, sufrirán de ansiedad al menos una vez a lo largo de su vida.

  

 

SÍNTOMAS

 

Los síntomas del trastorno de ansiedad pueden provocar un malestar significativo en quien los sufre, así como un deterioro en las relaciones familiares, sociales o laborales de la persona.

 

La ansiedad se puede manifestar de tres formas diferentes: a través de síntomas conductuales, de síntomas fisiológicos y de síntomas cognitivos.

Síntomas que no son independientes, sino que interactúan entre sí.

 

Los síntomas conductuales pueden ser:

 

- Hiperactividad

- Paralización motora

- Dificultades de expresión verbal

 

En los síntomas fisiológicos podemos encontrar:

 

- Palpitaciones, tener mucho calor o frío sin justificación.

- Problemas respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, opresión en el pecho.

- Alteraciones gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, molestias digestivas.

- Nivel genitourinario: eyaculación precoz, frigidez, impotencia.

- Musculatura: temblor, hormigueo, cansancio excesivo, tensión muscular.

 

El último grupo lo ocupan los síntomas cognitivos:

 

- Preocupación

- Inseguridad

- Miedo

- Pensamientos negativos de inferioridad, de incapacidad…

- Anticipar frecuentemente peligros o amenazas

- Dificultad de concentración

- Sensación de desorganización o pérdida de control sobre nuestra vida.

- Dificultad para la toma de decisiones.

 

Etc.

 

No es infrecuente que, acompañado a la ansiedad, aparezcan problemas añadidos, como el abuso de alcohol o del tabaco, así como la frecuente ingesta de alimentos, como una manera de amortiguar, reducir o evitar los síntomas ansiógenos.

 

 

CAUSAS

 

Existen muchas causas que pueden provocar ansiedad.

 

Si bien parece existir una predisposición al trastorno, el tipo de educación en la infancia y la propia personalidad pueden influir de manera importante,

 

Entre los factores precipitantes de la enfermedad estarían los acontecimientos estresantes, en particular las dificultades en las relaciones interpersonales, las enfermedades físicas y los problemas laborales.

 

Es importante que el psicólogo realice un diagnóstico certero, ya que muchas patologías manifiestan también síntomas ansiógenos, siendo necesario saber exactamente si el paciente presenta un trastorno de ansiedad u otro para determinar el tratamiento más efectivo.

 

 

TIPOS

 

Aunque de manera genérica lo denominamos trastorno de ansiedad, en realidad esta enfermedad abarca diferentes patologías.

 

Algunas de ellas son:

 

-       Fobia social, es decir, miedo a situaciones sociales.

-       Agorafobia, esto es, temor a lugares abiertos o situaciones en los que la persona se sienta desprotegida.

-       Estrés agudo, que se vivencia tras estar expuesto a un acontecimiento traumático.

-       El síndrome de burnout, es decir, padecer un estrés permanente en el ámbito laboral.

-       Por último, entre los tipos de ansiedad, podríamos incluir las llamadas “crisis de ansiedad”. Que se definen como la aparición repentina de una serie de síntomas fisiológicos que hacen que la persona sienta un malestar muy intenso y hasta tema por su vida.

 

 

TRATAMIENTO

 

No existe un tratamiento único para la ansiedad.

 

Básicamente, sobresalen tres grandes bloques de tratamientos: Medicamentos, tratamientos psicoterapéuticos y tratamientos alternativos.

 

Describamos brevemente cada bloque.

  

MEDICAMENTOS:

 

Los fármacos dirigidos al tratamiento de la ansiedad son, principalmente, los ansiolíticos, y tienen un carácter sintomatológico, es decir, actúan sobre los síntomas, aunque no sobre la causa que la provoca.

 

La ingesta de medicamentos debe ser siempre prescrita y supervisada por el médico de familia o por el psiquiatra.

 


TRATAMIENTOS PSICOTERAPÉUTICOS

 

Probablemente sea la terapia más efectiva.

 

Este tipo de tratamiento lo realiza un psicólogo o psiquiatra.

Basándose en la causa que esté provocando la ansiedad el psicólogo elige las estrategias que mejor vengan a cada persona para que sepa enfrentarse a las situaciones ansiógenas y aprenda pautas que le sirvan para actuar adecuadamente ante aquéllas.

 

 

TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS

 

En este último grupo incluiremos distintas estrategias.

 

  • Cambios en la alimentación

 

  • Meditación y yoga.

 

  • Risoterapia. Algo tan sencillo y económico como la risa puede tener efectos muy beneficiosos, ya que libera agentes químicos, que fomentan la sensación de felicidad, y moviliza cerca de 400 músculos lo que provoca una profunda y agradable sensación de relajación.

 

  • Pero podemos también adoptar algunas medidas que faciliten la reducción del estrés y de la ansiedad.   Algunas de estas medidas son:

 

-Delegar trabajos en otras personas.

 

-Priorizar las tareas que tengamos que desarrollar.

 

-Realizar algún tipo de ejercicio físico

 

-Organizar nuestra vida para dedicar tiempo a nuestro ocio

 

-Aprender a decir NO para evitar exigencias y trabajos poco razonables.

 

-Reflexionar para buscar soluciones adecuadas a nuestros problemas.

 

-Y obligarnos a tener una actitud positiva ante la vida y el día a día.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Hay algunos autores que afirman que estamos viviendo la Era de la Ansiedad, ya que con tanta turbulencia, competitividad y dificultad en las relaciones personales, es complicado no ser alcanzados por esta crisis psicosocial.

 

Si usted cree que puede padecer un trastorno de ansiedad no se limite a sufrir y a dejar pasar el tiempo esperando que desaparezca, pues es posible que esto no suceda y el trastorno absorba su energía y su vida.

 

Busque ayuda en nuestro Centro para que alivien su malestar y le enseñen estrategias para afrontar sus problemas.

 

 

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Libro de visitas

  • David (lunes, 10. octubre 2011 11:40)

    Muy interesante el artículo. Me ha aclarado cosas sobre la ansiedad que desconocía.
    Saludos a todos

  • Ana Guisado (lunes, 10. octubre 2011 11:47)

    Yo padezco de ansiedad y la verdad es algo muy desagradable. Intentaré seguir vuestras orientaciones.
    Muchas gracias

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