CENTRO de PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA
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Tabaquismo (Conductas adictivas)

 

¿Por qué a pesar de leer frases tan contundentes como: “Fumar mata”… “El tabaco provoca impotencia”…; o bien, ver imágenes de pulmones destrozados, dientes podridos o tumores 'decorando' los paquetes de cigarrillos seguimos fumando?

 

¿Tanta es la capacidad del ser humano para adaptarse a esa información aterradora?

 

¿Es tal la adicción que a pesar de conocerlas no nos importan las desastrosas consecuencias a las que nos enfrentamos?

 

 

CONCEPTO

 

Las conductas adictivas se caracterizan por la capacidad que tienen para producir gratificación inmediata o alivio de algún malestar. De ahí la facilidad para generar dependencia, es decir, un patrón de comportamiento desadaptativo, que conducen a un deterioro global de la persona.

 

Las adicciones comienzan como conductas placenteras, pero posteriormente, en un plazo variable para cada una de ellas, esclavizan al sujeto, que se siente obligado a repetirlas, a pesar del malestar que le ocasionan.

 

En el tabaco, concretamente, la nicotina es el componente que, además de tóxico, es altamente adictivo. Sus efectos llegan a nuestro cerebro en menos de 10 segundos, de manera incluso más rápida que la heroína.

 

Hablamos de adicción cuando la conducta adictiva implica tanto al sujeto que le conduce a la dependencia y a la pérdida de libertad.

 

Siempre que se hablan de adicciones lo primero que se nos viene a la cabeza son los diferentes tipos de drogas; sin embargo, hay otras muchas adicciones, aceptadas institucionalmente, como el alcohol o el tabaco. También puede crear adicción comprar, practicar sexo, los videojuegos, internet o incluso, creánselo, adicción al trabajo.

 

 

CAUSAS

 

Las causas que provocan adicción son variadas:

 

-          Personalidad inmadura

-          Necesidad de buscar sensaciones intensas

-          Incapacidad para tolerar la frustración y demorar las gratificaciones

-          Ausencia de proyecto de vida o de valores sólidos

-          Problemas de ansiedad o depresivos,

-          Ambiente familiar desestructurado, entre otras causas.

 

 

PREVALENCIA

 

El número de sustancias adictivas disponibles aumentó considerablemente durante el siglo XX y XXI, siendo el tabaquismo la adicción más frecuente y la que mayor morbimortalidad genera en la actualidad.

 

Sin meternos a valorar la nueva Ley del Tabaco ni sus consecuencias económicas en relación con el ámbito de la restauración, hay que reconocer que el tabaquismo cumple todos los criterios de una adicción: dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia.

 

Según la Organización Mundial de la Salud, constituye la segunda causa de muerte en el mundo.

 

 

TRATAMIENTO

 

La terapia de las conductas adictivas debe adaptarse al tipo de adicción, a la persona que la sufre y a sus condiciones socioambientales.

 

No vamos a recordar los efectos devastadores que puede provocar el tabaco, basta coger cualquier cajetilla para conocerlos; de modo, que vamos a centrarnos en la posibilidad de dejarlo, de abandonarlo, de desengancharnos.

 

En el tabaquismo las estrategias más eficaces de tratamiento son las de carácter médico y las psicológicas.

 

A nivel médico destaca la terapia sustitutiva con nicotina, con el fin de reducir o suprimir los efectos del síndrome de abstinencia. Hay actualmente varios fármacos como son el chicle y el parche de nicotina, que son los más utilizados, junto al spray nasal y el inhalador de nicotina.

 

Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, siendo útiles para superar el síndrome de abstinencia, si son correctamente aplicados.

 

En cuanto a los tratamientos psicológicos destacamos tres grupos:

 

  • Técnicas aversivas, o lo que es lo mismo, provocar al fumar respuestas fisiológicas negativas, para que se aborrezca el tabaco.

Algunas de estas técnicas son: fumar rápido, retener el humo o la saciedad.

 

  • Técnicas no aversivas, como la reducción gradual en la ingesta de nicotina y alquitrán; reducir la tasa de cigarrillos; o los llamados contratos de contingencia.

 

  • Y, por último, los tratamientos multicomponentes, es decir terapias compuestas de diferentes técnicas.

 

Si bien las técnicas farmacológicas y las aversivas tienen buenos resultados (concretamente, la técnica de fumar rápido alcanza, en muchos casos, el 100% de eficacia), lo cierto es que la mayoría de ellas fallan en el mantenimiento. Es decir, son útiles para dejar de fumar a corto plazo, pero una gran mayoría de las personas que siguen esos tratamientos recae al poco tiempo de finalizarlos.

 

Según numerosos estudios realizados, sin duda, son los tratamientos multicomponentes los que, en líneas generales, obtienen los resultados más eficaces a largo plazo.

 

En nuestro Centro, realizamos dos tipos de tratamientos relacionados con el abandono del tabaquismo:

 

- Una sola sesión: empleando Hipnosis Clínica. Útil para muchas personas, aunque no siempre ese abandono se perpetúan en el tiempo, depende de cada caso.

 

- Tratamiento multicomponente: Estos tratamientos que implican el empleo de diferentes estrategias congnitivas-conductuales, adaptadas a cada caso, se eligen en base a una amplia valoración y evaluación previa del paciente. También su utiliza la Hipnosis Clínica para alcanzar resultados. Una vez se tienen datos del fumador, se le explica en qué consistirá la terapia. Terapia que se aplicará a lo largo de las sesiones por medio de un psicólogo.

 

Algunas de estas técnicas empleadas son: Auto-registros de los cigarrillos consumidos; modificar los pensamientos y las atribuciones que el paciente da a su hábito; o el empleo de la Hipnosis Clínica, de efectos positivos en numerosas patologías.

 

De todas formas, el mejor tratamiento, para no caer en el tabaquismo o en otras adicciones, es la prevención.

 

Resulta fundamental que los padres se formen, eduquen y participen en las actividades preventivas, inculcando a los hijos valores firmes y adecuados, escuchándolos activamente y predicando con el ejemplo.

 

Otros comportamientos positivos para evitar adicciones son:

 

  • Ser conscientes y asimilar las consecuencias negativas que acarrean esas conductas adictivas.

 

  • No tener problemas en relacionarse con el sexo opuesto.

 

  • Aprender estrategias para evitar la ansiedad o la depresión.

 

  • Tener asertividad en relación al consumo de sustancias, es decir, saber decir NO ante las presiones sociales o del grupo para la ingesta de las mismas.

 

  • Por último, evitar las situaciones de alto riesgo de consumo o aprender pautas útiles para saber afrontarlas

 

 

CONCLUSIÓN

 

Si se dan las condiciones necesarias, cualquier persona de cualquier nivel socioeconómico puede caer fácilmente en una adicción.

 

Salir de ella es difícil, pero ni mucho menos imposible, sólo se precisa tener una buena causa o motivación para abandonarla, aprender estrategias para evitar y afrontar posibles recaídas y tener máxima confianza en que se puede superar el temido síndrome de abstinencia y la propia adicción.

 

Como dijera el abogado norteamericano, Ralph Nader:

 

“La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud.”

 

 

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