CENTRO de PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA
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Fibromialgia

 

La Fibromialgia está reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad de carácter musculoesquelética.

Pero debido a que, por ahora, no existe una sola prueba objetiva que la diagnostique, provoca mucha controversia entre el colectivo médico, pues no son pocos los que opinan que sus síntomas tienen una causa psicógena.

 

Esa percepción a nivel médico, y la desinformación sobre dicha enfermedad, conlleva, con cierta frecuencia, la desaprobación de la sociedad e incluso de la propia familia, por lo que no es extraño que el fibromiálgico se sienta solo, incomprendido y desamparado.

 

 

PREVALENCIA

 

En España, se da entre un 2 y un 4% de la población en general;  siendo mucho más frecuente en el sexo femenino (alrededor del 80% de los casos), en una edad comprendida entre los 20 y los 50 años.

 

 

ETIOLOGÍA)

 

La causa o causas que la provoca no están nada claras.

Hay diferentes teorías al respecto   aunque no las desarrollaremos.

 

 

CURSO

 

El hecho de traer la Fibromialgia a este espacio no es porque pensemos que tiene un origen en la psiqué, sino por las implicaciones psicológicas que tiene esta enfermedad musculoesquelética, que no mental. Lo que no quita que haya personas que somaticen sus problemas o emociones, o fibromiálgicos con una personalidad hipocondriaca que agraven sus síntomas.

 

Nuestra opinión es que esta enfermedad tiene una base orgánica, que durante años se va fraguando, durante años van apareciendo progresivamente síntomas dispersos hasta que, en la mayoría de los casos, un acontecimiento estresante físico o emocional (como una fuerte pelea, quedarse sin empleo, un divorcio, un accidente de automóvil, etc.) provoca que la enfermedad salte definitivamente a la luz.

 

 

SINTOMATOLOGÍA

 

El principal síntoma es el dolor, que puede ser percibido de diferentes maneras: molestias de intensidad variable, quemazón, espasmos musculares…

 

Y se detectan en distintas zonas del cuerpo, las más frecuentes son  en la cabeza, en la parte superior de la espalda, en los muslos y en el tórax.

 

Dolores que cambian de zonas de una ocasión a otra, si bien hay una serie de puntos (alrededor de 18) distribuidos en todo el cuerpo, que se denominan “puntos de dolor,” que al ser presionados con cierta intensidad hacen saltar las molestias.

 

 

Pero, además del dolor, la sintomatología que pueden percibir estas personas es muy amplia. Citaremos sólo algunos de ellos:

 

      Sonidos en los oídos.

      Dolores de cabeza

      Problemas de visión

      Dolores en la cara o en los ojos

      Síntomas relacionados con el colon irritable

      Trastornos de circulación en manos y pies

      Alteración del sueño

      Dolores estomacales

      Y otros muchos más.

 

Un síntoma que queremos sobresaltar es el del cansancio, denominado fatiga crónica. Como suele ocurrir, la variabilidad es también grande al respecto, pero es habitual que estas personas se agoten con poco esfuerzo que realicen en su vida cotidiana.

 

Éste es uno de los síntomas más criticados hacia las personas que la padecen,  pues tienden a ser tildados de vagos o aprovechados. Los demás no entendemos que ellos, mentalmente, desean hacer lo que siempre han hecho, pero su cuerpo no les responde, les lastra para desarrollar esas tareas habituales.

 

Esta fatiga crónica, la amplia sintomatología, junto con los dolores, y la falta de apoyo que encuentran, les puede crear una impotencia y una sensación de invalidez y desesperanza que pueden desembocar en síntomas o patologías relacionadas con la ansiedad y la depresión.

 

¿Quién debe diagnosticar esta enfermedad orgánica? El reumatólogo.

 

La primera prueba que le harán es palparles los “puntos de dolor”. A partir de aquí,    si se confirman el reumatólogo deberá prescribirles diferentes pruebas y remitirles a otros especialistas para que descarten distintas posibles patologías con las que la Fibromialgia puede confundirse.

Descartadas otras enfermedades es cuando llega a ser finalmente diagnosticada.

 

 

TRATAMIENTO

 

¿Tiene curación la Fibromialgia?

A día de hoy, no. Es crónica.

Si bien, no es contagiosa ni mortal.

 

Los tratamientos son sintomatológicos, esto es, que actúan sólo sobre los síntomas, en este caso, sobre el dolor.

 

Así, a nivel farmacológico, se prescriben analgésicos, aunque por lo general sólo tienen una eficacia parcial. También fármacos para normalizar el sueño o modular un neurotransmisor, como la serotonina; o incluso se prescriben inyecciones locales con anestesia en los puntos dolorosos.

Pero, además de lo anterior, quisiéramos darles una serie de pautas que pueden servir y orientar a las personas que padecen Fibromialgia:

 

        Si al leer este artículo usted se siente identificado con lo que se ha descrito acuda a un reumatólogo, a ser posible avezado en esta materia, y expóngale su caso,  pues no es raro que los fibromiálgicos, antes de ser definitivamente diagnosticados, se paseen por múltiples consultas y especialistas para saber qué les ocurre.

 

        Es conveniente que les realicen una analítica para conocer posibles intolerancias alimenticias, que en muchos casos intensifican los síntomas.

 

En caso de que presentasen intolerancia a algunos alimentos (huevo, leche, distintos tipos de carnes o pescados, bebidas alcohólicas…) tendrían que abandonar su consumo, siendo un nutricionista el que les elaborase una dieta adaptada.

 

        Para muchos fibromiálgicos, las sesiones de fisioterapia son muy útiles. Acuda a un fisioterapeuta para probar si siente alivio con ellas.

 

        Es necesario que el fibromiálgico acepte su enfermedad y cronicidad. Si no la asimila, si la niega, sólo empeorará la situación y complicará su vida.

 

Pero también los familiares, amigos, y sobre todo la pareja, deben comprender a la persona, aceptar la enfermedad y prestarle el apoyo necesario.

 

Una buena opción es pertenecer a una asociación de Fibromialgia, puesto que la inclusión en estos grupos les permiten estar informados de las novedades en relación a su enfermedad; asistir a jornadas y eventos junto a otros fibromiálgicos; además sienten que pertenecen a un grupo, donde se les escucha y con los que comparten.

 

        Los fibromiálgicos pueden llevar a cabo una vida más o menos normalizada, aunque, en algunos casos, la enfermedad puede llegar a ser bastante invalidante a nivel laboral, personal, en tareas del hogar o a nivel de relaciones sociales.

 

Adáptese a su nueva circunstancia, pues es posible que no pueda desarrollar muchas tareas que antes hacía sin problemas.

 

        El ejercicio físico es muy recomendable, pero siempre ajustándolo a cada persona.

 

Es aconsejable la natación, caminar, pilates o bicicleta (si es a nivel de paseo)…  

 

Tai-chí, yoga o meditación son también otras buenas opciones que les recomiendo.

 

        Deben tener en cuenta, y esto es muy importante, que cualquier exceso que ustedes hagan redundará negativamente sobre su sintomatología, acentuándola no en el mismo momento, sino horas o días después.

 

Así, si se exceden en el esfuerzo físico, con alta probabilidad aumenten sus dolores o síntomas.

Si sufren estrés, si tienen fuertes discusiones, cuando se enfrentan a serios problemas o se alteran emocionalmente (ya sea una alteración tanto negativa, como positiva)  la sintomatología también se incrementará.

 

        Por último, si se ven desbordados, impotentes para afrontar su enfermedad o su día a día. Si perciben que tienen síntomas relacionados con la ansiedad o la depresión, es conveniente que acudan a un psicólogo para que le evalúen,  valore si presentan algún tipo de alteración, y en caso de necesitarlo, se lleve a cabo una intervención psicológica que les enseñe a enfrentarse a sus problemas y les facilite la vida.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Concluimos dirigiéndonos a los lectores en general, esperando que este artículo les hayan servido para que tomen conciencia sobre esta enfermedad y les ayuden a comprender y apoyar a las personas que la padecen.

 

Para finalizar, quisiéramos transmitir a los fibromiálgicos una cita de Buda:

 

“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”.

 

Tal vez no puedan eliminar el dolor ni los síntomas de la Fibromialgia, pero al menos procuren no sufrir.

 

 

 

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